El 3 de febrero de 1852 la Confederación Argentina, que conducía legítimamente y conforme a derecho don Juan Manuel de Rosas, cayó derrotada en los campos de Caseros frente a la infame coalición que conformaron brasileños, orientales y urquicistas.
Aquella tragedia, que marcó a fuego nuestro destino nacional, fue el fruto de una trama perversa comenzada varios años atrás.
Desde Nueva Soberania nos solidarizamos y apoyamos las rebeliones populares de Egipto, Tunes y otros países de Medio Oriente, contra sus gobiernos pro americanos y antinacionales.
Esperamos que la bandera de la unidad entre los pueblos Árabes los guié a la derrota del enemigo Imperialista.
Es hora de que en todo el mundo nos rebelemos, cada uno desd e su respectiva nación, contra los tiranos y servidores del imperio que nos gobiernen, disfrazados de izquierda o de derecha, de democracia o dictadura.
En Egipto:
Mubarak enemigo del mundo arabe debe ser derrocado. El pueblo egipcio salio a la calle y no se va a ir. Hasta que sus reclamos y derechos sean oidos.
En Tunez:
El pueblo salio a la calle y derrocó al tirano corrupto Ben Ali que debió dejar el país.